Case study · La Hora Azul · Punto de venta a medida
La Hora Azul es una tienda de arte en consignación en la Patagonia. Cada pieza pertenece a un artista distinto, con su propia comisión. Cada venta, cada descuento y cada pago cambia cuánto se le debe a quién.
Este es el sistema hecho a la medida de esas reglas: punto de venta, inventario, comisiones y balances en un solo lugar. Las cuentas que antes vivían en planillas, ahora se hacen solas. Construido en un día.
Si manejás un negocio con reglas propias, ya conocés la elección.
Esa es la trampa: adaptás tu negocio al software, o pagás con tu tiempo cada regla que el software no entiende.
La Hora Azul vive del caso que nadie cuenta: las reglas son el negocio. Bajarlas a un sistema no era un lujo, era la única forma de que el mostrador y la trastienda cuenten la misma historia.
Cada función existe porque la tienda la necesita. Los clips son el sistema real, grabado tal como se usa.
Tocás los productos, elegís efectivo o tarjeta, listo. El stock se descuenta solo, en el momento. No hay manual, no hay capacitación: cualquier persona del mostrador lo usa el primer día.
Cada artista tiene su porcentaje. En cada línea de venta, el sistema calcula y guarda la parte del artista y la parte de la tienda, en el momento. Nadie hace esa cuenta a mano a las ocho de la noche.
Calculado y guardado en cada línea de venta, con el porcentaje propio de cada artista.
Descuento por categoría o por producto, desde el mostrador. Y el detalle que importa: la comisión del artista se recalcula sobre el precio final, automáticamente. El descuento lo decide la tienda, la cuenta la hace el sistema.
Cuánto generó, cuánto se le pagó, cuánto se le debe: en vivo, por artista, con historial de pagos. El cierre de mes deja de ser una tarde de planillas. Y la relación con cada artista se apoya en números que los dos pueden ver.
Ventas de hoy y del mes. Efectivo contra tarjeta. La parte de la tienda contra la parte de los artistas. El estado real del negocio, de un vistazo.
Cada producto pertenece a un artista. Filtrás por artista y ves qué hay en el local y cuánto queda. Entrar mercadería nueva es sacarle una foto.
El balance de un artista, o el backup completo de la tienda, se descarga en Excel con un click. El paso siguiente natural: que cada export dispare solo un email al artista con su balance adjunto.
En pantalla: el sistema de La Hora Azul, tienda de arte en Villa La Angostura, con su catálogo y datos reales.
Cómo existe esto
Hoy corre online, sobre Vercel. Un sistema a la medida de tus reglas ya no es un proyecto de meses. Eso cambia qué negocios pueden tener software propio: ya no hace falta ser una empresa con equipo técnico.
Las reglas de La Hora Azul son la consignación. Las tuyas pueden ser otras: precios distintos según el tipo de cliente, comisiones de vendedores, descuentos por volumen, cuentas que hoy vive haciendo alguien en una planilla.
La parte que no cambia: si tu negocio tiene reglas propias, el software genérico te obliga a elegir entre adaptarte o llevarlas a mano. Esa elección ya no es necesaria. Yo construyo la tercera opción: sistemas chicos, a medida, que codifican tus reglas y las ejecutan solos.
Agendá una llamada20 minutos. Me contás cómo funciona tu negocio, te digo qué se puede codificar y qué no vale la pena. Sin humo.
Notas del build
El sistema corre sobre Next.js y Supabase, en Vercel. Las fotos de producto se sacan con la cámara y se comprimen solas. Lo que más me importó no fue la velocidad: fue que las reglas del negocio (comisiones, descuentos, consignación) quedaran escritas en un solo lugar, y que el sistema las ejecute igual a las 10 de la mañana que a las 8 de la noche un sábado.